Artículos ANDN

Este la sección Oficial de Artículos de ANDN.

Artículo 26

¡CABALLOS QUE ATACAN! ...¿O NO?

Tema: CABALLOS QUE ATACAN. ESTIMULO-RESPUESTA. RESABIO

En cierta ocasión llegó a casa un caballo para una propietaria que quería disfrutar de los paseos por el campo.

Fuimos a buscarlo a la cuadra de un amigo que lo había domado y lo vendía.

El animal de cinco años se movía con ganas adelante y aunque aún por rematar, nos pareció una buena opción con vistas a tener caballo de por vida. Así que lo llevamos a casa.

Se veía que el animal cruzado en hispanoárabe y quién sabe si algo más, había estado en contacto con otros animales y pronto se integró bien en el resto de la manada.

La idea era tenerlos sueltos, pero mientras se aclimataban y preparabamos más cercados para ir rotando los animales, los caballos recién llegados dormirían en cuadra y estarían sueltos y en grupo durante las horas de luz.

Cierto dá, el caballo en cuestión, que era hasta el momento muy dócil y hasta algo "pegajoso", llegó galopando desde el otro lado del cercado con una herida en el testuz que sangraba aparatosamente.

Era difícil adivinar cómo se había producido el accidente, pudo ser un golpe fortuito con el vallado al espantarse, aunque esto no lo sabremos nunca. Vino el veterinario que lo cosió y dejó por instrucciones limpiar la herida diariamente y suministrar un antinflamatorio diariamente hasta su revisión.

El animal se dejo curar a duras penas el primer día. Ya antes no era muy amigo de dejarse tocar la frente y las orejas, y menos ahora que tenía esa zona herida.

Ante la necesidad de limpiar la herida tuvimos que tomar la decisión de inmovilizar con un torcedor, actuando lo más rápido posible. Realizabamos las curas en el "box" antes de soltar el caballo.

Los dos días siguientes repetimos la operación, aunque cada vez nos resultó más difícil colocar el torcedor. El caballo en su afán de librarse de la molestia se giraba y pronto aprendió que si además de girar se pegaba a la pared, pues la persona lo soltaba. Al día siguiente llegado el momento de la cura, el animal se colocaba de espaldas a la puerta dando la grupa, e incluso avisaba haciendo ademán de cocear y bajando su cabeza y lanzando mordiscos al aire. Así lograba que la persona no entrase ni siquiera en su cuadra.

La fama de caballo peligroso hizo que el resto de persnas le tuvieran miedo. El primero en temerle era el ancargado de darle de comer que optó por arrojarle la comida desde fuera de la cuadra al menor movimiento.

Un caballo hasta ahora dócil y fácil de trato pasó a ser una criatura temible... resultó ser un caballo peligroso... !de esos que atacan!. Cualquiera que pasara por delante de su cuadra más cerca de lo oprtuno, era recibido con un tarascazo de dientes al aire.

Hoy en día el caballo es un animal tranquilo que por avatares de la vida pasó a mi propiedad. Se ha convertido para mí en ese animal con el que te apetece salir, pues tiene ganas de ir adelante y se crece ante nuevos retos. Hace poco vino a montarlo un sobrino mío con poca experiencia en equitación (aunque con mucha experiencia en mantener un equilibrio natural encima de un ser en movimiento), y ya no quiere probar otro.

Pero, ¿qué provocó ese comportamiento no deseado y cómo cambió esta actitud posteriormente?

Aparentemente como buenos caballistas , sólo le dimos al amigo cuadrúpedo los mejores cuidados a nuestro alcance. Pero analicemos con otra perspectiva lo ocurrido buscando el por qué, que siempre está aunque nos cueste verlo:

El primer fallo fué proceder a la cura en el interior de su cuadra con poco espacio para manipularlo. En cuanto se movía conseguía aplastar al intruso contra la pared.

El caballo estaba cada vez más temeroso de todo aquel que se introducía en su "box"y si la persona en su huída, dejaba caer el cubo con el pienso antes de llegar al pesebre... ¡Premio!.

Así conectó que amenazar a la gente al otro lado de la puerta tenía un buen resultado de comida y tranquilidad.

Quitar ese mal aprendizaje fue gradual. Primero permanecimos a una distancia cercana sin retroceder mientras el animal comía. Siempre protegidos por la hoja superior de la puerta de rejilla de la cuadra para evitar sustos. Con la jamba inferior del portón abierto era fácil dejar el cubo de pienso. No dejamos el cubo en el suelo hasta observar una actitud tranquila del animal. Así cambiamos el "premio por atacar" a una nueva conexión: "comida por permanecer tranquilo".

Aún así seguía siendo dudoso entrar en su box o estar cerca. En este sentido había que estar muy atento a las señales que el caballo hacía justo antes de lanzar su agresión. Un mínimo movimiento de la cabeza hacia arriba mirando por el rabillo del ojo era el pistoletazo previo. en este momento parabamos nuestro acercamiento para volver a construir el ejercicio desde el principio.

En algún punto conseguí colocarme cerca del animal, acercándome desde su flanco hasta quedar junto a su cruz y acariciarle. Era pronto para osar tocar su cuello y menos su mandíbula, nariz, frente y orejas. Esto vino varias repeticiones después y premiando cada avanze con un poco de pienso a modo de golosina. Eso sí, el premio siempre aparecía en el momento exacto.

¿Cuál será este momento, el de la tranquilidad o el del mordisco?

...Ojo con lo que enseñamos

 

 

Fecha de publicación: 16/02/2016

Autor: E.Z.